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sábado, 12 de mayo de 2012

Recién llegado a Cristo

Hola queridos amigos y amigas.


Comparto con ustedes mi experiencia en la vida cristiana que me ha traído momentos llenos de alegría, gozo y felicidad, pero a la ves también aflicción. Recuerdo vagamente el testimonio de algunas personas que escuche compartir en alguna ocasión, que al aceptar a Cristo como salvador, mi vida iba a cambiar a: felicidad, gozo, prosperidad y bastante éxito, sobre todo económico (acepto que en algún momento yo también fui uno de ellos que compartía el mensaje con la misma entrada)  cuando la realidad es otra, y no es que en la vida cristiana no encuentres estos elementos, solamente que se les olvida que también vienen acompañados de aflicción, llanto y sufrimiento, previos a la prosperidad   " que contraste", no, en realidad hoy en día las iglesias (no todas) maquillan la vida cristiana para presentar algo que en realidad no es.


La palabra de Dios dice:


Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.  Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Mateo 11:28-29



Notemos que la palabra de Dios dice, que vallamos a Jesucristo los que estamos cargados y trabajados, que Él nos hará descansar. En el mundo, los problemas, aflicciones, afanes colocaban en nosotros una carga tan pesada como un fuerte hierro sobre nuestros hombros, el cual era difícil de llevar, este pesado hierro nos iba matando poco a poco por la vía del agotamiento. En lo personal su servidor tenia un sin numero de cargas tan pesadas, que no fue hasta que llegue a los pies del Señor que me di cuenta que esas cargas estaban terminando con mi vida, la cual iba directo a una muerte, no solo espiritual en la cual ya estaba, sino también física. Lo que es una realidad es que al venir a Cristo, Él nos da una paz que sobre pasa todo entendimiento la cual nos hace descansar. 

¿Como nos hace descansar?

Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. Mateo 11:30

Al tomar nuestras cargas (hierro pesado sobre nuestros hombros) producto de nuestros afanes, problemas y aflicciones no sentimos mas el dolor que nos consumía ni el agotamiento que nos provocaba, por que El señor cambia nuestra carga pesada por una mas ligera, la de Él.  

La carga del Señor es ligera, notemos  que nos quita la carga del mundo, y nos hace descansar nuestra alma, pero no nos deja sin carga. La verdad es que mucha gente prefiere seguir cargando la carga del mundo que la de carga del Señor. 

¿Y que hay de los problemas al venir a Cristo? 

¿Que creen? Estos no se van así como así, es mas, el hecho de venir a Cristo no es como visitar a un brujo para que con un conjuro o trabajo del diablo se vallan las malas vibras, o no es como hablar a una linea telefónica, de astrología para que le digan a uno la suerte y el porvenir, no, al venir a Cristo recibimos salvación, dejamos de ser desconocidos para Dios, para ser ahora llamados hijos de Dios pero los problemas siguen con todo y sus consecuencias; Problemas que nosotros mismos causamos y compramos por nuestros delitos y pasiones y estos se irán solucionando poco a poco con la ayuda y dirección de Dios, no de la la noche la mañana como muchos piensan y quieren. Pero muchos podrían decir: entonces cual es el beneficio de venir a Cristo si de todas formas van a seguir luchando con los problemas. Y yo les digo a esas personas: Que prefieren seguir luchando con o sin Cristo de su lado. Por que la lucha del día a día sin Cristo fue la que ocasiono que en E.U.A. un hombre por la depresión financiera  por la que pasa el país, al perder su bienes materiales; matara  a su familia y se suicidara; la lucha sin Cristo lleva todos los días a cientos de adolescentes a las drogas; la lucha sin Cristo carcome y mata lentamente, llena de desesperanza e incertidumbre, pero la lucha con Cristo te hace ver los problemas con otros ojos, sabiendo y estando consciente de que en este mundo solo estamos por un corto tiempo y que nuestra patria ahora es celestial por lo que ahora los problemas para los que estamos en Cristo no tiene la misma repercusión que cuando no eramos cristianos, que quiere decir esto: Que ya no nos ahogamos en un vaso de agua por que hemos descubierto que en Cristo somos mas que vencedores. 

Querido amigo (a) no intento desalentarte a seguir a mi Señor Jesús, solo te digo la verdad. Muchas de las personas que hemos compartido a Jesucristo a veces hemos tenido que hacer labor de Mercadeo (como si Cristo la necesitara) presentando muchas veces la vida que no tenemos en ese momento sino con la que soñamos algún día tener. Si tu eres una personas, recién convertida a Cristo te animo a seguir en el Señor, pídele paciencia con la cual tratara contigo sin lugar a dudas, y presenta a Él tus problemas, los cuales no dudo que te ayudara a resolver poco a poco, y si eres un hermano o hermana que tiene ya algún tiempo (1,2,3... años) de haber conocido a Cristo te invito a que presentes tu testimonio tal cual es, sin maquillar ni disfrazar, que de lo demás el Espíritu santo se encargara.

Saludos y que Dios los bendiga.








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